El almacenamiento y manejo de mercancías largas en la cadena logística posee características particulares que no se encuentran en el almacenaje convencional y que están dadas por su propia naturaleza, lo que vuelve necesario conocerlas y adoptar sistemas especiales de almacenamiento, como las estanterías cantiléver. A continuación, comentaremos aspectos relevantes que vale la pena considerar si implementarán cargas largas en su almacén.

El mejor sistema para almacenar cargas largas

Si tienen estanterías selectivas y convencionales u otro sistema basado en plataformas y planean almacenar en ellos las mercancías largas (como tableros de madera, perfiles metálicos, tuberías, pilotes, entre otros) deben saber que cometerá un error y los accidentes y pérdidas de mercancías son altos si no adquieren racks adecuados. El mejor método para almacenar las cargas de diferentes longitudes y que se adapta a cualquier peso y medida es la estantería cantiléver, que es muy moderna y útil.

Las estanterías cantiléver están especialmente diseñadas para cargas largas y se adaptan bien a distintas necesidades según el tipo y cantidad de mercancía a almacenar, ya sean pesadas o ligeras, además según la modalidad de almacenamiento, ya sea dentro de la nave o en exteriores. Incluso pueden planificarse con almacenes autoportantes, que son una opción para empresas que buscan la máxima capacidad de almacenamiento posible.

Tipos de mercancías largas

Manejar mercancías largas en los almacenes puede realizarse mediante cualquier variante de montacargas (lateral, frontal o multidireccional); sin embargo, es indispensable usar horquillas dobles o múltiples para equilibrar las cargas e incrementar los puntos de apoyo. Si la longitud de los productos largos llega a rebasar la longitud del equipo de manutención por arriba del 100%, será necesario añadir más horquillas por punto. Comúnmente, se usan carretillas elevadoras con múltiples horquillas cuando se necesitan manipular cargas de diferentes longitudes, largas y pallets normalizadas.

Ahora bien, las cargas largas más comunes que suelen almacenarse en estanterías cantiléver son:

Mercancías laminares

Se trata de láminas de distintos materiales, como chapa, fibra de vidrio, plástico, amianto, entre otros. Su principal característica es su nivel de flexibilidad que, a la vez, depende tanto del grosor como de las dimensiones de la lámina. Al momento de manejar las cargas laminares, pueden adoptarse dos medidas para disminuir o evitar los efectos de la flexión:

  • Usar una mayor cantidad de horquillas.
  • Manejar las cargas sobre una plataforma.

En el caso de las láminas de vidrio, pesan mucho y son muy frágiles, por lo que son un caso especial cuando se trata de manejarlas. Se recomiendan las carretillas de carga lateral para manipularlas, que se diseñan con un porta horquillas o tablero igual de alto que las mercancías y con elementos de protección y respaldo. También poseen un sistema de basculación, que permite inclinar las cargas de forma lenta y evitar movimientos bruscos que comprometan la integridad del producto.

Mercancías tubulares

Se trata de tubos rígidos, ya sea de concreto o metal y tubos semirrígidos, usualmente fabricados con plásticos resistentes. Los tubos plásticos son agrupados para crear unidad de carga en jaulas de perfiles soldados y son manejados con montacargas de carga lateral. Es necesario apilar unas jaulas encima de otras para almacenarlas de forma segura en las estanterías cantiléver, la mejor opción para almacenar cargas pesadas o voluminosas.

Con respecto a los tubos de concreto y metal, pueden manejarse con un montacargas con varios implementos, como espolones o ganchos para tuberías de calibre mediano u horquillas para tubos grandes y de gran peso. Su almacenamiento suele realizarse sobre el suelo hasta formar una pirámide, pero no es un método seguro, por lo que es preferible usar las estanterías cantiléver.

Mercancías cilíndricas

Se trata de productos que se enrollan en forma de bobina, ya sea de forma directa o en una estructura de madera o metal. Las mercancías cilíndricas más comunes son de papel, cartón, chapa, sogas de plástico y cables eléctricos. En el caso de las bobinas de cartón y papel, son manipuladas con montacargas que poseen pinzas giratorias y de apriete. Su almacenamiento convencional es colocando una bobina sobre otra, pero no es muy efectivo y no permite un óptimo aprovechamiento del espacio, por lo que cada vez más empresas se cambian a los racks de almacenamiento cantiléver.

Las bobinas de chapa pueden manipularse de forma directa o sobre pallet, aunque el mayor problema que conlleva su manejo es su peso. Por tal motivo, es preferible colocar cada bobina en uno de los brazos que conforman los sistemas cantiléver, que son muy resistentes para soportar los ejemplares más pesados.

En el caso de las bobinas de cable, suelen ser de acero, eléctricos o telefónicos multipolares. Se enrollan en bobinas grandes de metal o madera, formando cada una unidades de carga que se manipulan con montacargas, siempre que cuenten con un agujero en el centro. Este diseño es también el más conveniente para aprovechar las estanterías cantiléver y no recurrir al apilamiento de pirámides en el suelo.

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